En un partido que no fue el más bello del campeonato, en Mestalla se impuso el equipo que quiso ganar. El Valencia no hizo un partidazo, pero hizo todo lo que estaba a su alcance para merecer la victoria y al final la consiguió, aunque fuera de penalti. El Deportivo se defiende bien y suele ser un rival incómodo, aunque en ataque tiene pocos argumentos, y muy pocos si Guardado y Luis Filipe están lesionados. Le costó al Valencia la victoria, pero la logró y sigue en el camino correcto para terminar en la tercera posición.
Pablo Hernández jugó como lateral derecho y Vicente le ganó la partida a Mata en el interior izquierdo
No hizo falta que pasara mucho tiempo para observar cómo iba a ser el partido. El Deportivo atrás, arropado, confiando en su buen hacer defensivo y buscando la velocidad de Riki y Adrián ante una defensa con problemas como la del Valencia. Con tantos problemas, que Pablo Hernández tuvo que jugar en el lateral derecho. Lo de Jordi Alba en el lateral izquierdo ya no sorprende, como tampoco sorprende que el chaval cumpla de sobra en una posición que no es la suya.
El Valencia percutió sin desmayo, con Silva ofreciéndose y Vicente abriendo el campo por la izquierda. Por ese costado el Valencia creó mucho más peligro que por el diestro, a pesar de que jugaron por allí Pablo Hernández y Joaquín. Al Valencia le costaba tener ocasiones porque el Deportivo se defendía bien y dejaba pocos espacios. Eso sí, a los tres minutos Villa tuvo una inmejorable, pero su disparo se marchó demasiado cruzado.
No dejó de intentarlo el Valencia, al que no se le podía reprochar demasiado, si acaso algo más precisión. Por lo demás, llevó la pelota continuamente al área del Deportivo, tuvo buena actitud y acumulaba córners. En uno de ellos, tras un rechace, Vicente chutó desde la frontal y la pelota impactó en la mano de Zé Castro. El portugués no tuvo intención de golpear el balón con la mano, pero fue demasiado evidente como para no pitarla. No falló Villa, que lleva quince penaltis marcados en Liga de forma consecutiva. No falla uno en el campeonato doméstico desde hace tres años. Un seguro de vida.
El Deportivo confió en encontrarse con una ocasión, y la tuvo, pero Pablo Álvarez falló en boca de gol
El partido no varió en el segundo acto. Villa pudo sentenciar nada más comenzar, pero se encontró con Aranzubia. Ese era el gol que podía haber todo definitivamente el partido, pero todo siguió igual. El Deportivo es un equipo que se ha quedado sin juego y, lo peor de todo, sin objetivos, por lo que no tiene ambición. Lo que hizo fue esperar su ocasión, y la tuvo a falta de veinte minutos, pero Pablo Álvarez mandó el balón arriba. Mestalla murmuró, hubo algo de runrún, pero nada ser El Valencia volvió a hacerse con las riendas del partido. Mata y Silva volvieron a perdonar, pero esos goles no le hicieron falta al Valencia, que encontró el premio que buscó. Enfrente estaba un equipo para el que la temporada ha acabado ya y lo demuestra con su juego, aunque el calendario indique que aún le quedan cuatro partidos.
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