El Real Madrid volvió a sufrir en el Bernabéu. Con la Liga en juego, los blancos volvieron a marcar en el ultimo suspiro, para no caer definitivamente al vacío. La Liga se esfumaba cuando Higuaín centró desde la izquierda y Cristiano Ronaldo apareció para cabecear a las redes. El reloj marcaba el minuto 89 y el pulsómetro de los aficionados blancos estaba a punto de reventar. Sería aconsejable que que el club colocase un desfibrilador debajo de cada asiento para evitar que ocurra cualquier día una tragedia.
Los de Pellegrini la rozaron ante un Osasuna que dejó en mal lugar a los que pensaban que tiraría el partido de entrada. Las sospechas se centraban en Camacho por su pasado madridista, pero a punto estuvo el técnico murciano de poner patas arriba el Bernabéu y la Liga. Las cosas se le torcieron muy pronto a un Madrid que regaló el primer gol a los cinco minutos. Albiol falló estrepitosamente como último hombre en una entrega hacia Casillas y apareció Aranda para robarle la cartera. El ex madridista regateó al guardameta blanco y marcó a placer tras la pifia del central valenciano.
El Madrid, siempre a remolque
Acostumbrado a hacer frente a las adversidades, el Madrid se lo tomó con calma. Poco a poco, fue ganando metros y las ocasiones empezaron a llegar irremediablemente en la portería de un Ricardo curtido en mil batallas. Dos cabezazos de Cristiano Ronaldo y Kaká estuvieron a punto de convertirse en el empate antes de que el portugués acertase con las redes en el minuto 23. Cogió la moto por la izquierda, Azpilicueta fue reculando demasiado y CR9 soltó un disparo desde la frontal que se coló por el palo derecho de Ricardo.
Pese al empate, Osasuna no se vino abajo y siguió incordiando a un Real Madrid que seguía empujando con más energía que orden. Mientras buscaba el 2-1 se descuido atrás y lo que llegó fue el 1-2 en una jugada en la que Aranda encontró a Vadocz dentro del área. El húngaro fusiló a Casillas y puso de nuevo la Liga cuesta arriba al Madrid, un equipo que se mueve por impulsos y como pez en el agua en situaciones de riesgo. Sólo dos minutos tardó en conseguir el empate en un balón colgado de Granero que encontró Marcelo de cabeza entre los dos centrales de Osasuna. Así se llegó al descanso de una nueva película de suspense en el Bernabéu.
Masoud perdonó el 2-3
La segunda parte arrancó con una gran ocasión de Higuaín que desbarató muy bien Sergio. Osasuna parecía una víctima propicia, con Cristiano Ronaldo disparando misiles desde la frontal y el resto de sus compañeros intentando rebañar algo. Con todo, la oportunidad más clara fue para Osasuna. Tiró mal el fuera de juego la zaga blanca y Vadocz se quedó solo ante Casillas. El húngaro se la dejó a la derecha a Masoud pero el iraní la mandó incomprensiblemente fuera a puerta vacía.
A esas alturas, Guti ya estaba en el campo en sustitución de Granero y Benzema estaba a punto de saltar el terreno de juego para ocupar el lugar de un Kaká sin fuelle que se marchó tras haber dejado algún destello más de lo habitual esta temporada. Con nuevos soldados siguió el Madrid a la carga, con Marcelo en primera línea. El brasileño, que lo intentó de todas las formas posibles, se perderá el partido de Mallorca por acumulación de tarjetas.
Gol salvador de Cristiano
El tiempo se agotaba y el gol que necesitaba el Madrid para no entregar la Liga al Barça todavía no había llegado. Era momento para la épica, el territorio preferido por Gonzalo Higuaín. El argentino se sacó un centro perfecto desde la izquierda y Cristiano sólo tuvo que poner la cabeza para que el madridismo siga creyendo en los milagros.
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tu amigo emilio.